domingo, 7 de abril de 2013

Fosforito

Los peces son una moda y determinan el color del mar. Por eso el mar nunca es igual y por eso no se puede repetir un verano. El verano de la vida sólo regurgita en la memoria. Y es una memoria fiel y se recuerda ese verano como se recuerda cada palabra y cada sonido de la última conversación con.

Los peces son una moda y un año en la playa la moda fueron unos peces fosforitos. Amarillos, verdes, naranjas. Monocromáticos o combinados.
Ese verano el mar brillaba más y la afluencia de estos peces atrajo a unos surferos que vinieron con tanakas en los pies y aún más argot en su discurso. Los surferos engendraron hijos de la playa que llamamos surferitos y antes de gatear ya surfean.

En el verano de los peces fosforitos es cuando todos nos enamoramos por primer verano. El refuljo fosforescente era tal por la tarde que escapábamos al pueblo, donde todas las casas eran blancas y había una barra y música sin techo y entonces te cogía de la mano y corríamos por las calles de piedra donde tu risa era el sonido. Al regresar, el sol gordísimo y naranja se estaba metiendo en el mar y los peces antes de acostarse daban saltos y eran volandas fosforitas. Dijiste que no terminaría nunca porque era el momento de decirlo. Pero cada verano es una moda. Queríamos salvarnos pero.

A la playa todos los días viene un Pintor y siempre pone el lienzo en el mismo lugar y pinta la misma perspectiva. Su cuadro nunca es igual. Cuando vuelvo, cuando me acuerdo de volver, busco al Pintor y le pido el cuadro de aquél día y él siempre me dice que lo buscará pero que yo lo tengo más fácil porque me queda el recuerdo.
Y entonces siento tu mano y oigo tu risa y me compro una pecera.

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