martes, 2 de julio de 2013
lunes, 17 de junio de 2013
La claridad
Sin algo que hacer salvo esperar me hice una casa blanca junto a la playa y a la casa le hice una terraza amplia donde poder tender mis telas blancas.
Por la tarde me entretengo haciendo agitar la cuerda de mi tendedero, que está hecha del nylon que usaron para pescar.
Tenso y suelto la cuerda y la cuerda se agita primero con frenesí y luego se va parando.
Que la cuerda se detenga demuestra que pasa el tiempo.
Y cuando veo el sol salir, desde esta misma terraza, me pregunto si queda un día menos para verte o estás un día más lejos.
Tuve dos fases, una en la que mi felicidad no era tal porque me dominaba la certeza de que se acabaría. Como cuando en julio empiezan a hacerse los días más cortos.
Y otra en la que mi tristeza no era tal porque cada segundo le descontaba vigencia.
En mi terraza blanca, en la cal de la pared, en el mediodía que me ciega y quema, no hay fases.
Es nítido todo, como el color mi amor por ti.
Pero no sé si viene o va. Como las mareas que me confundieron que son como cuerdas que se tensan, agitan y paran. Es borroso todo.
Entonces no sé si hallaré un ocaso o un amanecer.
Si todo este blanco es un esqueleto.
Por la tarde me entretengo haciendo agitar la cuerda de mi tendedero, que está hecha del nylon que usaron para pescar.
Tenso y suelto la cuerda y la cuerda se agita primero con frenesí y luego se va parando.
Que la cuerda se detenga demuestra que pasa el tiempo.
Y cuando veo el sol salir, desde esta misma terraza, me pregunto si queda un día menos para verte o estás un día más lejos.
Tuve dos fases, una en la que mi felicidad no era tal porque me dominaba la certeza de que se acabaría. Como cuando en julio empiezan a hacerse los días más cortos.
Y otra en la que mi tristeza no era tal porque cada segundo le descontaba vigencia.
En mi terraza blanca, en la cal de la pared, en el mediodía que me ciega y quema, no hay fases.
Es nítido todo, como el color mi amor por ti.
Pero no sé si viene o va. Como las mareas que me confundieron que son como cuerdas que se tensan, agitan y paran. Es borroso todo.
Entonces no sé si hallaré un ocaso o un amanecer.
Si todo este blanco es un esqueleto.
martes, 4 de junio de 2013
La Sal
En la playa hay cuatro temperamentos y uno es el de invierno.
En un temperamento de invierno llevé a la playa mi alma especulativa para ponerla frente al espejo de la orilla. En el espejo divisé una línea y no supe ver si era una grieta del agua o una cicatriz en mi mejilla de aquella herida que me hizo tu primer beso.
También vi el cabello deshilachado sobre mi frente, o acaso eran algas en el agua, y entre esa maraña se agitaba una tribu de remordimientos. Y chillaban y no sé si el chillido era la espuma de las olas que rompían o los ecos de las noches que no dormí.
Y en la orilla vi reflejados mis ojos que reflejaban la orilla en la que se reflejaban mis ojos. En el fondo de esa imagen intuí la cirugía del silencio y preferí parpadear para que el agua perdiera su turbiedad.
Y en la superficie de esa competición de espejos refulgían los momentos sentidos y no supe si aquello era el reflejo del sol o el brillo poderoso que una vez, aquella vez, le extrajiste a mi alma.
Entonces el mar se llenó de lágrimas y comprendí por qué es salado.
En un temperamento de invierno llevé a la playa mi alma especulativa para ponerla frente al espejo de la orilla. En el espejo divisé una línea y no supe ver si era una grieta del agua o una cicatriz en mi mejilla de aquella herida que me hizo tu primer beso.
También vi el cabello deshilachado sobre mi frente, o acaso eran algas en el agua, y entre esa maraña se agitaba una tribu de remordimientos. Y chillaban y no sé si el chillido era la espuma de las olas que rompían o los ecos de las noches que no dormí.
Y en la orilla vi reflejados mis ojos que reflejaban la orilla en la que se reflejaban mis ojos. En el fondo de esa imagen intuí la cirugía del silencio y preferí parpadear para que el agua perdiera su turbiedad.
Y en la superficie de esa competición de espejos refulgían los momentos sentidos y no supe si aquello era el reflejo del sol o el brillo poderoso que una vez, aquella vez, le extrajiste a mi alma.
Entonces el mar se llenó de lágrimas y comprendí por qué es salado.
jueves, 23 de mayo de 2013
El cantante amnésico
A la playa llegó un cantante que se había olvidado de sus canciones.
-"No encuentro mis palabras", le había dicho al doctor.
Y el doctor le dio hilo, dedal y aguja para coser los bolsillos sentimentales. Y le recetó la playa para evocar sus inspiraciones pasadas.
Con el relato del Minotauro en las rodillas, el cantante reconoció su infancia en un sol obeso y de color fuego que se sumergía en el horizonte marino. Y de esa inmersión le brotaron las canciones de la niña que chapoteaba en la orilla con risa de collar de perlas transparentes. Y así se durmió.
En el amanecer del mismo sol, ahora vainilla y tímido, el cantante evocó las canciones de los futuros soñados y la imaginación de la cabellera castaña que le invadiría la almohada y los ojos como nueces que le sonreirían los buenos días.
Y a la noche siguiente, en la luna creciente se espejearon todos los estribillos resumidos en Ti.
-"No encuentro mis palabras", le había dicho al doctor.
Y el doctor le dio hilo, dedal y aguja para coser los bolsillos sentimentales. Y le recetó la playa para evocar sus inspiraciones pasadas.
Con el relato del Minotauro en las rodillas, el cantante reconoció su infancia en un sol obeso y de color fuego que se sumergía en el horizonte marino. Y de esa inmersión le brotaron las canciones de la niña que chapoteaba en la orilla con risa de collar de perlas transparentes. Y así se durmió.
En el amanecer del mismo sol, ahora vainilla y tímido, el cantante evocó las canciones de los futuros soñados y la imaginación de la cabellera castaña que le invadiría la almohada y los ojos como nueces que le sonreirían los buenos días.
Y a la noche siguiente, en la luna creciente se espejearon todos los estribillos resumidos en Ti.
lunes, 13 de mayo de 2013
lunes, 6 de mayo de 2013
Tratamiento de Tú
En ocasiones la playa es visitada por alguien que viene a curarse.
El cielo es eterno y el tiempo no pasa porque los amaneceres son réplicas de sí mismos.
Ella sufría lo que los médicos habían denominado síndrome de la prontonostalgia, una afección única, singular y extraordinaria consistente en que añoraba con dolor lo que acababa de suceder.
Después de apurar una copa echaba de menos la sed y le entristecía no tener en la boca el filete recién degustado. Quería dormir cuando estaba despierta y soñaba con estar despierta. Añoraba lo salado cuando tenía lo dulce.
Cuando hacía el amor suspiraba por el preámbulo y cuando había terminado se moría por estar haciendo el amor. Cuando estaba viendo la película desearía tener entre sus manos el libro. Cuando leía el libro quería estar en la librería mirando a los ojos del dependiente. Cuando había estado mirando a los ojos del dependiente su deseo se había centrado en el sabor del café que había bebido justo antes, cuando hablaba con su amiga del Porvenir. Su amiga le dijo que fuese al médico.
"No puedo olvidarme de mi memoria", le tuvo que decir al doctor Rem, y en ese momento su memoria estaba echando de menos el artículo sobre labios-joya que había leído en la sala de espera. Y el médico le recetó un disco rayado y le ordenó que viniese a la playa.
Le dijo que viniese a la playa porque aquí todo está a su alcance y cuando una ola se ha ido ya está la siguiente. De noche las ascuas del fuego que prepara el farero mantienen latente el calor del sol. De día la noche está anunciándose en los pozos que abren las pulguitas de mar. De la arena al mar y del mar a la arena se pasa del calor al frío. Los peces fosforito son ácidos como amarga es la sirena del buque en la niebla. El sabor de la comida no pasa ni fluye sino que reside. La bebida es vida y la vida es permanente.
Hay amantes a todas horas y en todas las estaciones y una escuela de multiorgasmo y se puede elegir siempre al mismo monitor.
El cielo es eterno y el tiempo no pasa porque los amaneceres son réplicas de sí mismos.
Así que ella llegó y metió un dedo del pie en la orilla y lo sacó por el respingo de frío y lo volvió a meter para sentir el mismo frío.
Y así ha pasado varias horas.
Y así ha pasado varias horas.
viernes, 3 de mayo de 2013
El Pintor dice.
"Es un día claro y neutro. No sopla viento y el mar está plano y no hay nubes y el sol está entre el amanecer y el mediodía. Sólo hay mar, línea del horizonte, cielo y sol. Puedo hacer alguna nube que añada contraste al firmamento y me permita difuminar la luz y filtrar por ahí rayos de sol como escaleras hacia el Cielo. Puedo hacer algunas rocas marinas y así variar la tonalidad oceánica. Puedo meter pájaros que sugieran símbolos y sonidos. Puedo hacer espuma en la orilla que sugiera el ciclo de la vida. Puedo hacer un niño con una caracola al oído y la brisa agitándole el cabello y un bañador fosforito.
Y cuantos más elementos añada, menos dirá el cuadro".
Y cuantos más elementos añada, menos dirá el cuadro".
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